
Birmingham, Reino Unido – 22 de julio de 2025 (Europa Press).
El mundo del rock ha perdido a una de sus figuras más influyentes. Ozzy Osbourne, legendario cantante británico y símbolo eterno del heavy metal, falleció este martes a los 76 años, semanas después de ofrecer su último concierto junto a Black Sabbath en el estadio Villa Park de su natal Birmingham.
La noticia fue confirmada por su familia mediante un comunicado:
“Con una tristeza indescriptible, informamos del fallecimiento de nuestro querido Ozzy Osbourne esta mañana. Estaba con su familia, rodeado de mucho cariño. Les pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en estos momentos”.
El pionero de un género oscuro y poderoso
Nacido como John Michael Osbourne en 1949 en Aston, un barrio obrero de Birmingham, Ozzy emergió a finales de los años 60 como la voz y alma de Black Sabbath, banda que transformó para siempre el paisaje musical al forjar un sonido más crudo, sombrío y agresivo: el embrión de lo que hoy conocemos como heavy metal.
Junto a Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, Osbourne lideró una revolución sonora con clásicos como Paranoid, War Pigs o Iron Man, piezas fundacionales del género. Entre 1970 y 1978, grabó ocho álbumes con Sabbath, marcando una era y dando voz a una generación desencantada con la política y la guerra.
Su salida de la banda en 1979 —debido a tensiones personales y problemas con las drogas— no frenó su ascenso. Al contrario, inició una prolífica carrera en solitario con discos icónicos como Blizzard of Ozz (1980) y Diary of a Madman (1981), que no solo reafirmaron su estatus, sino que modernizaron el metal con nuevos sonidos, producción ambiciosa y colaboraciones memorables como la del guitarrista Randy Rhoads.
Influencia perdurable
Ozzy Osbourne no solo fue un ícono musical, sino una figura cultural. Su imagen de “príncipe de las tinieblas”, su energía en el escenario y su autenticidad conectaron con múltiples generaciones. Pese a las polémicas y excesos —como el famoso episodio de morder la cabeza de un murciélago— su legado trascendió clichés para consolidarlo como uno de los artistas más respetados del siglo XX y XXI.
Con canciones como Crazy Train, Mr. Crowley, No More Tears y Let Me Hear You Scream, dejó una huella imborrable en la evolución del rock duro, inspirando a decenas de bandas y consolidando el metal como un movimiento global.
Los últimos años
Desde 2019, su salud comenzó a deteriorarse tras una serie de complicaciones médicas, incluyendo infecciones respiratorias, una operación de columna y una caída doméstica que lo obligó a cancelar varias giras. Aun así, su deseo de despedirse de los escenarios con dignidad se cumplió este año, cuando compartió una última y emotiva actuación con Black Sabbath ante miles de fanáticos.
Hoy, el mundo despide no solo a un músico, sino a un referente cultural que desafió los límites, redefinió el rock y, a pesar de la oscuridad que muchas veces lo rodeó, logró iluminar con su arte a millones.

