
Tarija, 31 de julio de 2025 – La Gobernación del departamento de Tarija atraviesa una profunda crisis financiera debido a la disminución constante de las transferencias del Gobierno Central, según informó este miércoles el secretario departamental de Finanzas Públicas y Planificación, Erich Montaño.
En conferencia de prensa, la autoridad detalló que los ingresos percibidos en el mes de julio alcanzaron solamente 18.200.000 bolivianos, lo que representa una reducción de casi 5 millones en comparación con junio, cuando se recibieron 23.800.000 bolivianos.
“Este monto nos ha sorprendido de manera tremenda. Esta caída influye significativamente en nuestra capacidad de ejecución de gastos. Hemos traído el detalle para que la población sepa en qué se utilizarán estos recursos”, explicó Montaño.
Según el desglose presentado, el 51% de los recursos disponibles este mes serán destinados al pago de deuda pública, equivalente a 9.350.000 bolivianos. Un 34% será utilizado en sueldos, salarios y beneficios laborales, alcanzando 6.200.000 bolivianos, mientras que los gastos operativos de toda la administración departamental ascienden a 1.576.000 bolivianos.
Respecto a programas sociales prioritarios, Montaño indicó que no se tiene previsto financiar este mes el ProSol ni ítems de salud, debido a la falta de recursos. El único compromiso cubierto corresponde a la canasta alimentaria, con una inversión de más de 10 millones ejecutada el mes anterior. Para los municipios, se tiene previsto un millón de bolivianos.
“Esta es la realidad. Los recursos que llegan apenas alcanzan para cubrir las obligaciones básicas. Nos queda un saldo de apenas 936 bolivianos, y aún así se espera que atendamos todas las demandas”, remarcó.
De mantenerse esta tendencia, la Gobernación estima que los ingresos hasta diciembre no superarían los 13 millones de bolivianos mensuales, panorama que Montaño calificó como “cuesta arriba”.
Finalmente, subrayó que la administración departamental no oculta información y que las dificultades actuales no se deben a negligencia, sino a una realidad estructural que afecta no solo a Tarija, sino al conjunto del país.

