
Tarija, martes 16 de septiembre de 2025
Las campanas de la iglesia repican, el aire se llena de música de cañas y tambores, y una multitud ondea pañuelos blancos mientras la imagen de San Roque se asoma a la escalinata del templo. Así vive Tarija el Encierro de la Fiesta Grande, el acto más emotivo de una tradición que une fe, historia y cultura, y que desde 2021 está inscrita en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
Una devoción que nace en la historia
La Fiesta Grande tiene raíces coloniales, cuando los tarijeños invocaban a San Roque como protector frente a la peste y la lepra. Con el paso del tiempo, la promesa se hizo tradición: danzas, peregrinaciones, misas y las largas filas de chunchos promesantes que, con sus arcos y flechas, agradecen al santo por favores recibidos.
En esta edición 2025, más de 10.000 chunchos participaron en las procesiones, reafirmando que la fe y el compromiso popular son más fuertes que el tiempo.
El día del Encierro
El 16 de septiembre marca el cierre. Desde temprano, promesantes, familias y visitantes se congregan en los alrededores de la iglesia de San Roque. La emoción es palpable: la imagen del santo sale al encuentro de su pueblo, y miles de voces entonan cánticos de despedida.
Los pañuelos blancos ondean al viento como símbolo de gratitud y esperanza. Los tambores y cañas acompañan el paso solemne del Patrono, mientras lágrimas se mezclan con sonrisas en una atmósfera única de fe y comunidad.
Más allá de lo religioso
El Encierro no es solo un rito católico: es un espejo de la identidad tarijeña, donde se cruzan generaciones, barrios, campesinos y citadinos. Es también motor de turismo, arte popular y memoria histórica.
“El Capitán San Roque nos protege a todos, y mientras haya fe, habrá fiesta”, se escucha entre los promesantes.
Un llamado a cuidar la tradición
Las organizaciones culturales recuerdan que esta festividad no debe perder su esencia frente a los cambios sociales o las tensiones institucionales. El compromiso es claro: preservar una celebración que pertenece al corazón de Tarija y que hoy trasciende fronteras como símbolo de unidad y esperanza.
El adiós hasta el próximo año
Cuando las puertas de la iglesia se cierran, el silencio se apodera del templo y del barrio. El pueblo tarijeño sabe que San Roque volverá a salir, y que mientras tanto, queda la promesa de mantener viva su devoción.
La Fiesta Grande se despide hasta agosto del 2026, dejando en cada corazón la certeza de que la fe es también identidad, memoria y vida compartida.

