
INFOMEDIA, Ciudad del Vaticano, 07 de mayo de 2025 – La jornada concluyó con señales de incertidumbre en el Vaticano, luego de que una densa humareda negra emergiera de la chimenea de la Capilla Sixtina, indicando que no hubo consenso entre los cardenales reunidos en el Cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril.
La señal, esperada por miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro bajo una tarde templada, se hizo visible alrededor de las 21:00 horas locales (15:00 en Bolivia), tras más de tres horas de deliberaciones a puerta cerrada. El humo negro significa que ningún candidato alcanzó la mayoría necesaria de dos tercios entre los 133 cardenales electores menores de 80 años.
El proceso de elección comenzó formalmente este miércoles tras el tradicional «Extra Omnes», pronunciado por el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Diego Ravelli, marcando la salida de todos los no implicados en la elección y el inicio del encierro sagrado.
Un Cónclave histórico por su diversidad
Este Cónclave se destaca no solo por el contexto inusual de la muerte de un Papa en funciones —algo que no ocurría desde 2005 con Juan Pablo II—, sino también por la amplitud y diversidad de sus electores. Con representantes de 70 países de los cinco continentes, es el Cónclave más plural de la historia moderna de la Iglesia Católica.
Entre los cardenales, el más joven es el ucraniano Mykola Byčok, de 45 años, obispo de la eparquía greco-católica de Melbourne, mientras que el más veterano entre los electores es el español Carlos Osoro Sierra, arzobispo emérito de Madrid, con 79 años. A ellos se suman el predicador emérito de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, de 90 años, y el propio Ravelli, como únicos no electores presentes en la Capilla Sixtina.
Expectativa y continuidad
El Vaticano ha confirmado que este jueves continuará el proceso con nuevas rondas de votación. Según los procedimientos tradicionales, se celebran hasta cuatro escrutinios diarios —dos por la mañana y dos por la tarde— hasta alcanzar una elección definitiva.
Mientras tanto, medios internacionales como La Repubblica, The New York Times y El País coinciden en destacar la dificultad del actual Cónclave, marcado por tensiones geopolíticas, una fuerte representación del Sur Global, y una Iglesia enfrentada a debates internos sobre modernización, celibato, papel de la mujer y transparencia institucional.
La atención mundial se mantendrá puesta en el Vaticano, a la espera de la ansiada fumata blanca, símbolo de que un nuevo pontífice ha sido elegido. Hasta entonces, las miradas y oraciones siguen dirigidas a la Capilla Sixtina, epicentro de una de las decisiones más trascendentales del catolicismo global.

