
INFOMEDIA – Redacción Central, 20 de mayo de 2025
En un momento clave para la democracia boliviana, el presidente Luis Arce denunció este martes la existencia de “muchos grupos” que, según él, estarían interesados en evitar la celebración de las elecciones judiciales previstas para agosto. “Lamentamos esa posición, pero estamos seguros de que, con el apoyo del pueblo boliviano, vamos a consolidar democráticamente la salida electoral”, afirmó el mandatario durante la posesión del nuevo ministro de Gobierno, Roberto Ríos.
Las declaraciones llegan después de que el Tribunal Supremo Electoral cerrara el proceso de inscripción de candidaturas, un paso crucial en un proceso que ha estado marcado por retrasos legislativos, falta de consensos y tensiones internas en el oficialismo.
Aunque Arce no dio nombres, sus palabras fueron interpretadas como un mensaje dirigido tanto a la oposición como a los sectores del MAS que responden a Evo Morales, quien ha sido crítico con la gestión del mandatario y ha sugerido un supuesto “pacto” entre el Ejecutivo y actores judiciales para perpetuar el control del poder.
«En medio de tensiones internas en el MAS y una creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones, el presidente Arce afirma que hay actores que buscan impedir el proceso electoral. Analistas y opositores responden con escepticismo y críticas a su discurso«
Ecos y reacciones
Desde la oposición, las declaraciones del presidente fueron recibidas con escepticismo. El diputado Carlos Alarcón, de Comunidad Ciudadana, sostuvo que “el presidente Arce intenta victimizarse y desviar la atención de su propia responsabilidad en el retraso de las elecciones. Su gobierno no ha garantizado independencia judicial ni ha impulsado reformas estructurales que eviten que estos comicios sean meramente cosméticos”.
Por su parte, la senadora Cecilia Requena advirtió que “lo que está en riesgo no es sólo la elección de autoridades judiciales, sino la credibilidad del sistema democrático. Y esa es una responsabilidad compartida entre Ejecutivo, Legislativo y el TSE”.
Lectura política
El politólogo Marcelo Arequipa considera que el discurso de Arce responde a una estrategia defensiva en un momento de fragilidad interna: “El presidente intenta construir una narrativa de estabilidad frente al caos, para posicionarse como el garante del orden democrático, incluso si eso implica identificar enemigos difusos”.
Además, señala que la posesión del nuevo ministro de Gobierno representa un intento de recuperar el control político del gabinete ante posibles protestas o tensiones sociales. “Con Ríos, Arce busca una figura más alineada a su línea de mando, con capacidad operativa para manejar crisis y contener movilizaciones”, explicó.
Un camino incierto
En el trasfondo del conflicto está el desgaste institucional y la desconfianza hacia los órganos encargados de garantizar el proceso electoral. La falta de renovación del Órgano Judicial desde hace años, sumada a acusaciones de injerencia política y corrupción, ha debilitado la legitimidad del proceso antes de comenzar.
Mientras tanto, sectores ciudadanos y plataformas cívicas han comenzado a movilizarse exigiendo transparencia y garantías. Si el cronograma electoral vuelve a fallar, el gobierno podría enfrentar un escenario de alta conflictividad social.

