
Infomedia | 10 de julio de 2026
El vicepresidente Edmand Lara cuestionó la decisión del Gobierno de mantener congelado el precio de los combustibles por seis meses más mediante el Decreto Supremo 5652 y advirtió que financiar la subvención con recursos del Tesoro General de la Nación (TGN) no resuelve el problema de fondo de la economía, sino que posterga sus efectos.
A través de un mensaje difundido en video, Lara sostuvo que la medida, que además autoriza la asignación de 1.000 millones de bolivianos para cubrir el diferencial entre el costo de importación de la gasolina y el diésel y el precio de venta al público, representa una solución temporal.
“Esta medida no soluciona nada, solo patea la crisis para adelante”, afirmó la autoridad.
El vicepresidente comparó el actual esquema de subvención con una familia que financia sus gastos cotidianos con una tarjeta de crédito, asegurando que el problema no desaparece, sino que se acumula.
“Es como pagar la casa con tarjeta de crédito”, señaló al referirse al uso de recursos del TGN para sostener el precio de los carburantes.
Critica retroceso en la política económica
Lara afirmó que el Decreto Supremo 5652 representa un retroceso respecto al Decreto Supremo 5516, el cual, según indicó, apuntaba a un manejo más responsable de la subvención.
A su criterio, las causas estructurales de la crisis energética permanecen intactas debido a la caída en la producción de hidrocarburos y a la escasez de divisas para financiar las importaciones.
“Subvencionar sin resolver es como echar agua a un balde roto”, manifestó.
Asimismo, advirtió que continuar financiando la subvención con recursos públicos implica un mayor endeudamiento y presiones sobre la economía nacional.
“Más deuda para usted y para sus hijos, menos dólares en el país y más inflación”, sostuvo.
Impacto en el costo de vida
El vicepresidente también cuestionó el argumento oficial de que la estabilidad económica se mantiene gracias a la subvención, señalando que esa percepción no coincide con la realidad que enfrentan las familias bolivianas.
Explicó que el incremento en los costos del transporte termina reflejándose en el precio de los alimentos, pese a que el combustible mantiene un precio regulado.
“La subvención quedó solo en el papel. Ese camión que trae el pollo y la papa ya no usa diésel barato, usa diésel caro y ese sobrecosto llega a su mesa”, afirmó.
Añadió que la escasez de divisas oficiales incentiva la compra de dólares en el mercado paralelo, encarece las importaciones y favorece el desvío ilegal de combustibles.
“Tener combustible barato y escaso es un negocio; se lo llevan en bidones. Los surtidores se vacían y el pequeño agricultor termina pagando el doble”, indicó.
Pide medidas estructurales
Finalmente, Lara exhortó al Gobierno a impulsar políticas destinadas a incrementar la exploración y producción de hidrocarburos, además de recuperar la disponibilidad de divisas para reducir la dependencia de las importaciones.
“No podemos seguir hipotecando el futuro de nuestros hijos para sostener una estabilidad que solo existe en un papel”, concluyó.
Cabe recordar que anteriormente Lara había cuestionado la reducción de la subvención a los combustibles al considerar que afectaba directamente a la economía de las familias bolivianas, aunque también planteó que cualquier ajuste debía realizarse de manera gradual y acompañada de medidas que mitiguen su impacto.

